Ernesto Sabato

Ernesto Sabato

Hay dos formas de escritura. La primera es la que denominamos «prosa», en el sentido propio de la palabra, según las famosas «ideas claras y distintas» de Descartes, carente de toda emoción, como se encuentra en el Teorema de Pitágoras, en las instrucciones del modo de empleo de una lavadora o en un tratado de filosofía racionalista. La otra es la que revela emociones, tiene que ver con el sueño, los mitos, con la poesía en el sentido propio de la palabra, incluso sino está escrita en verso. El verso no es la condición necesaria y suficiente de la poesía: «Happy birthday to you» no tiene nada que ver con la poesía, mientras que Faulkner o Kafka, Cervantes o Proust son esencialmente poéticos.
¿Por qué se escriben estas cosas? No soy capaz de dar una explicación, aunque haya muchos psicólogos que se empeñan en encontrarla. Se hacen de manera compulsiva, tan violenta e inexplicablemente como se fabrican los sueños, y por idénticos motivos. Expresan, en el único lenguaje en que puede ser expresada, una realidad compleja y contradictoria y no son, como lo afirman algunos teóricos superficiales, un «reflejo» de la realidad sino un acto activo y ontológicamente creador que se afirma por medio de símbolos, de metáforas y de mitos. Es la más profunda y elevada manifestación del ser humano, pues como dijo Hölderlin, el hombre es igual a un dios cuando sueña, y menos que un mendigo cuando piensa. A través de esta actividad el ser humano alcanza la región extrema de los grandes enigmas existenciales, enigmas metahistóricos que valen para todas las épocas y para todas las partes del mundo. Es por lo que el arte puede cambiar, pero no progresa: los sueños de hoy no son mejores que los sueños de José.
Marx se preguntaba con perplejidad, en una carta a un amigo, por qué Sóflocles continúa emocionando mientras que las estructuras sociales, económicas y políticas de nuestro tiempo son tan diferentes de las de la Grecia antigua. Lo que demuestra que incluso un genio puede equivocarse cuando se deja aconsejar demasiado por sus doctrinas.

Pourquoi écrivez-vous ?
Libération. Paris, 1985

Ernesto Sabato

(Rojas, 24 de junio de 1911 – Santos Lugares, 30 de abril de 2011)​

Deja un comentario