Philippe Jaccottet

Si el adolescente, por ejemplo, lee y relee «El balcón», de Baudelaire: ¿cómo no va a sentir que ahí, en esos pocos versos, por la magia de un arte soberano, todo lo que puede afectar a un ser sensible: colores, sonidos y perfumes, intensificados por la potencia del deseo, recuerdos y sueños, y la profundidad infinita que se hunde más allá de estas ricas apariencias, es la esencia misma de nuestra vida, que se halla condensada y, en cierta medida, salvada?

Desde entonces, y durante toda una vida, todo sucederá como si cada instante de esta vida en que se haya vivido realmente, en que todo nuestro ser se haya implicado, estremecido, alimentado, debería, quiérase o no, fijarse y metamorforsearse en palabras; palabras gracias a las cuales, a veces, esta intensidad de vida podría ser preservada, prolongada; podría, también, proyectarse en el exterior y, tal vez, con un poco de fortuna, contribuir a mantenernos en ese estado en que la «verdadera vida» sigue siendo posible, mantenernos abiertos, permeables al mundo, pero no a un mundo cualquiera: solo a aquel en el que, a través de lo próximo y en la amistad de lo próximo, está presentido lo lejano, lo más lejano; aquel en el que, en los límites de una medida aceptada, lo sin-medida impide que nos encerremos en él y golpea como una luz inasequible, más necesaria que cualquier otra.

Así, poemas y prosas habrán florecido casi espontáneamente, y como necesariamente, en el curso de toda una vida, adaptándose a sus meandros; muy rara vez, como la emanación feliz, ligera y fresca, de sus momentos más puros, y con más frecuencia como la expresión defectuosa, confusa y dura de los momentos en que la duda, la tristeza o la angustia prevalecían. Sin que ello se dibuje en esta larga andadura -de la que no estoy orgulloso- ningún movimiento hacia lo mejor o el menor esbozo de victoria. Ya Rilke había escrito, en uno de sus Sonetos a Orfeo, que a partir de ahora, para nosotros, se trataba menos de vencer que de resistir. De soportar. Como desafío a la bajeza que prolifera a nuestro alrededor.

Philippe Jaccottet
(Moudon, Suiza, 30 de junio de 1925 –

Grignan, Francia, 24 de febrero de 2021)

Antología personal
Igitur/Poesía, 2002

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