
Recojo con algún escalofrío,
la memoria del humo que dejamos,
y apenas estos cinco versos
sobreviven.
También algunas fotografías.
Luis Eduardo Aute
Revue d’Art et de Littérature, Musique
Espaces d’auteurs
https://www.lechasseurabstrait.com/revue/spip.php?article17480
Article publié le 17 mai 2020
Sinopsis
El poemario surge de una vieja canción de Charles Aznavour en la que se pregunta “qué me queda, de haberte amado” (Que me reste-t-il, de t’avoir aimé). Queda la voz, los dedos, la piel, el miedo, etc. dice la canción.
Para poder responder a esa pregunta hay que dejar que pase el tiempo, haya desaparecido el amor y el desamor, que no es más que prolongación del amor en forma de dolor.
Una vez pasado el tiempo, en forma de catarsis, cuando ya no hay amor ni desamor, hay que observar los restos del amor, los restos del naufragio. Y estos no son recuerdos amables ni reproches pendientes, sino el vacío creado por lo que ya no existe. Es memoria del humo, como dice Aute.
La vida, y el amor, están formados por lo que ocurre y por lo que no ocurre. Después del amor y desamor quedan palabras que no se dirán, acciones que no ocurrirán, sentimientos que no tendrán lugar.
Decía Cernuda: No es el amor quien muere, somos nosotros mismos.
Esto es lo que se intenta con este poemario, hablar de lo que no existirá, no ocurrirá, ya que no cabe ninguna posibilidad. Y girar la vista hacia uno mismo, puesto que uno es el que muere, no el amor, uno es el que puede dejar de mirar atrás, dejar atrás lo perdido y quizás así abrir la puerta a un nuevo tiempo.
Que me reste-t-il, de t’avoir aimé
Charles Aznavour
https://www.youtube.com/watch?v=fp2JxafulD8
